Más de un minuto me ha llevado a mí, finalmente, pensar en todas estas ideas.
Y todo para llegar a la única que me importa: la que el Ministerio de Cultura le adjudicó a Saw VI, y que ha hecho que los que seguimos esta saga desde hace varios años sigamos a la espera de ver si se estrena en cines o no, pues aún tiene que resolverse el recurso interpuesto por la productora. Para entender esto, hay que partir de lo que dice la ley: una película podrá ser calificada como X cuando contenga material pornográfico o haga apología de la violencia. Parece que, en este caso, se han escudado en la segunda de las opciones. Un veredicto polémico, pero que podría ser comprensible. La cuestión no radica tanto en este tema, sino en el hecho de que se haga con una sexta entrega, cuando las cinco anteriores aparecieron como "No recomendada para menores de 18 años". Y os aseguro que si el motivo es que se hace una defensa de la violencia, debería de haber sucedido desde la primera escena de Saw I (cirujanos que tienen que cortarse el pie para escapar, drogadictas que deben abrir estómagos de personas vivas para encontrar una llave, gente impregnada en queroseno que debe averiguar una clave de una caja fuerte mientras se consume una mínima vela...). Conclusión: podría haber quedado justificada la decisión, pero en su día, no a estas alturas.Hay quien dijo que no era más que un reclamo publicitario. A la vista está que no ha sido así, pues mientras los españoles nos quedábamos sin verla, se estrenaba sin problemas en el resto del mundo (y, de paso, al día siguiente ya hubo quien se encargó de ponerla en Internet, incluso con subtítulos en español). ¿Reclamo publicitario? Lo único relacionado en este asunto con publicidad ha sido los carteles que tuvieron que ser retirados y guardados en las recámaras de los cines, y que seguirán cogiendo polvo mientras que no se tome una decisión.
Y lo más curioso de todo esto es que, mientras que los que llevamos un año esperando esta película nos tenemos que quedar con las ganas, han pasado por la cartelera títulos como Rec 2 (que cuenta, según he leído, con la decapitación de un cura, entre otros tantos litros de sangre), Destino final 4 (cuerpos triturados, ojos fuera de sus órbitas, explosiones en cines con personas mutiladas...), Un San Valentín sangriento (un minero loco que se encarga de desencajar mandíbulas, sacar ojos o descuartizar cuerpos), etcétera. Quizás como lo de Rec 2 son zombies, queda justificado; quizás como lo de Destino final 4 es cosa de la Muerte, también queda justificado; y en Un San Valentín sangriento, como hay locura transitoria, se justifica sin problemas. Pero claro, nuestro Jigsaw parece estar en sus cabales, y mata a sus víctimas de forma consciente, al igual que Amanda o el inspector Hoffmann. Por tanto, aquí tenemos una apología de la violencia. Única explicación que veo para el (mal)trato que está recibiendo la última entrega de Saw.
Y para colmo, ya sabemos que el año que viene tendremos Saw VII en 3D. Bueno, lo de "tendremos" es un decir. Quizás para el estreno de la séptima parte, en España continuemos esperando el veredicto del jurado. Señores, lleven este tema al programa de Telecinco, De buena ley, que en cuestión de media hora sabremos qué pasará finalmente con la película. Pero ya va siendo hora de una resolución firme, para bien o para mal.
Fin del juego.















