Míster Bones es un perro de raza indefinida, pero de una inteligencia muy precisa. No habla inglés —quizá porque se lo impide la forma de sus fauces—, pero tantos años escuchando el incesante torrente de su amo han hecho que lo comprenda a la perfección, y que pueda pensar e interpretar el mundo con una sensibilidad muy canina y una sintaxis muy humana. Porque Míster Bones tiene siete años y ha vivido desde que era un cachorro con William Gurevitch, más conocido como Willy Christmas desde que Santa Claus le habló desde el televisor, provocando en él una auténtica experiencia mística. Willy es un vagabundo, un poeta errante, un excéntrico superviviente de las revoluciones de los sesenta. En un principio, se asoció con Míster Bones en busca de protección, porque la vida en las calles es muy dura, una alianza que se convirtió en un amor sin condiciones. Juntos recorrieron América, sobrevivieron a duros inviernos en Brooklyn y ahora están en Baltimore, viviendo lo que quizá sea su última aventura en común.
Desde hace algún tiempo, tenía interés por leer algún libro del escritor estadounidense Paul Auster. el problema estaba en que había leído opiniones y reseñas de lo más dispares, con opiniones bastante alejadas en muchos casos. Entonces, ¿por dónde empezar? Sin ningún tipo de duda, pregunté a mi amigo Fernando, gran experto en este autor. Su recomendación pasaba, principalmente, por dos títulos: Brooklyn Follies y Tombuctú. Al leer el argumento de cada uno de ellos, tuvo muy claro que me decantaría por el segundo, así que, aprovechando unas compras navideñas, lo incluí en la cesta de regalos.
Creo que no habría podido tener una mejor toma de contacto con Auster que la que he experimentado con esta novela corta. Desde la perspectiva de un perro, Míster Bones, el lector asiste a la evolución de este cuadrúpedo personaje, que comenzará su andadura en compañía de su fiel dueño Willy. A partir de aquí, Auster nos ofrece una visión un tanto particular del mundo que nos rodea, desde la vista de un pequeño perro que debe esforzarse para entender el comportamiento humano, a veces inexplicable incluso para nosotros mismos. Sus pensamientos, junto con el análisis de las situaciones a través de razonamientos perfectamente construidos, y todo mezclado con los más puros instintos del animal, aportan a esta historia una frescura y originalidad como he encontrado en pocos libros. Al igual que son pocos también los que me han hecho reír y llorar como este.
A pesar de que aún no me voy a dejar convencer por Auster (ha sido el primer libro, y me ha ganado simplemente por crear tan entrañable y maravilloso personaje), creo que voy a llevarme bien con este escritor. Muchos más títulos quedan por leer, y sin duda, seguiré por las recomendaciones que me han hecho. Mientras yo tomo mi siguiente decisión, os recomiendo fervientemente esta historia, no os dejará indiferentes 8además, se lee muy rápido, pues su extensión se limita a 170 páginas). Hay que conocer a Míster Bones. Seguro que después de hacerlo, también desearás viajar a Tombuctú y saber que puedes encontrarte con alguien como él.
Muy recomendable.
Para finalizar, extracto un fragmento que me gustó especialmente, y que refleja, a través de Míster Bones, lo que es la sociedad actualmente:
"Quizá todo no fuera perfecto en aquel sitio, pero tenía mucho a su favor, y cuando uno se acostumbraba a los aspectos prácticos del sistema, ya no resultaba tan importante que lo tuvieran todo el día encadenado a un alambre".

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